-->
ALFREDO
     HARP HELÚ
PRESENTACIÓN
MARZO 2015

UN PELOTERO QUE CANTA A LA VIDA

Me encanta escuchar música de la llamada popular: boleros rancheros, trova, corridos, chilenas, canciones rancheras, huapangos, bambucos, sones y canciones extranjeras que adoptamos como nuestras provenientes de Latinoamérica.

Puedo pasar veladas bohemias que duran horas y horas, disfruto escuchar distintas canciones que no se repitan y para ello, mi trío preferido son Los Caminantes de Mayab, compuesto originalmente por Carlos A. Pereyra, Salvador Zapata y Pepe Capistrano, sustituidos ahora por Wilbert González y Wilbert Paredes.

Es interesante como las melodías agradables al oído, después de escucharlas miles de veces, hacen que uno reflexione sobre la letra y se percate de que la mayoría tratan de temas sentimentales como el sufrimiento, la traición, la humillación o la venganza, y otras corresponden a narraciones históricas que enaltecen tanto a ciudades como regiones.

La mayoría de las personas recordamos las letras de las canciones, algunos conocen los nombres, pero muy pocos saben quién las compuso. Admiro la inspiración de los grandes compositores mexicanos, entre otros, Agustín Lara, José Alfredo Jiménez, Pepe Guizar, el arreglista musical Manuel Esperón, Gonzalo Curiel, Tata Nacho, María Grever, Joaquín Pardavé, Álvaro Carrillo, Juan Gabriel, Jesús Chu Rasgado, Andrés Henestrosa, Héctor Martell, Pepe Silva y los innumerables cantautores de la tova nacidos en la península de Yucatán, cuya música se fusiona con la de Cuba, Puerto Rico y Colombia, como: Guti Cárdenas, Ricardo Palmerín Coki Navarro, Jorge Peniche, Pastor Cervera, Diego Córdoba, Rubén Darío herrera, Pepe Domínguez, Carlos Duarte, Pedro Mata, Juan Acereto, Armando Manzanero y el campechano Pepe Narváez.

En este libro mencionaré fragmentos de algunas de las canciones de mi preferencia, en las que sólo se habla de felicidad, amor, libertad y no existe ninguna clase de reclamos.